Elegir bien el Delegado de Protección de Datos de tu empresa es una decisión que debes analizar minuciosamente

Los Delegados de Protección de Datos (DPO) serán el elemento nuclear del nuevo marco jurídico sobre protección de datos para muchas organizaciones, facilitando el cumplimiento de los requisitos del RGPD.

La designación de un DPO será obligatoria para autoridades y organismos públicos y para otras organizaciones que, como actividad principal realicen un seguimiento de personas de forma sistemática y a gran escala, o que procesen categorías especiales de datos personales a gran escala.

Debemos dejar claro que los DPO no son personalmente responsables en caso de incumplimiento del RGPD, el responsable es taxativamente el responsable o encargado del tratamiento que está obligado a garantizar y poder demostrar que el tratamiento se lleve a cabo con arreglo a sus directrices.

 

¿CÓMO SABER A QUIEN ELEGIR COMO DPO?

El DPO se debe designar en función de su cualificación profesional y, en especial, su conocimiento experto de la legislación y las prácticas de protección de datos. El nivel de conocimiento requerido no está definido estrictamente pero debe ser acorde con el carácter sensible, la complejidad y la cantidad de datos que procesa la organización. También se debe tener en cuenta si la organización transfiere sistemáticamente datos personales fuera de la Unión Europea o si tales transferencias son ocasionales.

Un DPO debe elegirse con cuidado, teniendo en cuenta debidamente los problemas de protección de datos que surjan dentro de la organización.

Es importante que el DPO tenga conocimiento de las leyes y prácticas de protección de datos tanto nacionales como europeas y una comprensión profunda del RGPD. El DPO debe además tener suficiente comprensión de las operaciones de tratamiento llevadas a cabo y los sistemas de información, así como de las necesidades de seguridad y protección de datos del responsable del tratamiento.

Las cualidades personales de un DPO deben incluir la integridad y un nivel elevado de ética profesional pues su principal preocupación debe ser hacer posible el cumplimiento del RGPD.

El papel del DPO es clave para promover una cultura de protección de datos dentro de la organización y ayudar a implementar elementos esenciales de la normativa como son los principios del tratamiento de los datos, los derechos de los interesados, la protección de datos por diseño y por defecto, los registros de actividades de tratamiento, la seguridad del tratamiento y la notificación y comunicación de las violaciones de datos.

La función del DPO puede ejercerse también sobre la base de un contrato de servicios suscrito con una persona física o una organización ajena a la organización del responsable o el encargado del tratamiento. Al mismo tiempo, es posible combinar las destrezas y puntos fuertes individuales de forma que varias personas, trabajando en equipo, podrán servir de forma más eficiente.

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